abril 24, 2008

POESÍA DE MÉXICO-LIC. ELIZABETH LEYVA RIVERA y Dr. MANUEL LEYVA RIVERA

LIC. ELIZABETH LEYVA RIVERA

SUSPIRO FUGAZ

Cual suspiro fugaz

soñaré con tu canto,

tus caricias, tus besos….,

¡ mas nunca lo sabrás !

Estarás en mis sueños

cuando quiera encontrarte,

cuando te necesite

¡ lo sé que así será !

Yo te amaré en secreto

sin que nadie se entere,

como algo inaccesible,

¡que nunca mío fue !.

Y aquella, que te dice

que te ama con locura,

que es su amor infinito

como el cielo y el mar,

¡ tampoco…,lo sabrá !.

Mas si un día algún suspiro

exhalo sin quererlo,

antes que a ti llegue

lo detendré en silencio

para enviarlo muy lejos

¡ y no lo escucharás !

Siempre estaré muy cerca

de tu amor imposible,

aspirando tu aroma

¡ pero no lo sabrás ! ...

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ALMA TRISTE

Te busco
y no te encuentro
y siento que al no hallarte,
mi corazón fallece,
lentamente...
Bien sé
que donde estés,
la lejanía persiste,
pero te siento cerca,
pensativo.., y miro
tu alma triste. Te tengo
tan presente,
tan cerca de mi mente, que me envuelve tu imagen
y respiro tu aroma,
con ternura
doliente.

Por hoy
donde quiera que estés,
mi corazón invoca tu retorno,
porque ansío..., con urgencia...,
amarnos.., otra vez.
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POESÍA DEL DR.MANUEL LEYVA RIVERA- MÉXICO
MADRIGAL AZUL

Es el color azul beso del tiempo
en la piel del espacio y lontananza,
es sonata de cielo y horizonte
si un poeta le canta a la esperanza.
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El azul es un beso en la fragancia
del añil irisado de las flores,
es líquida turquesa de laguna
y en el mar es alfombra de fulgores.
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Pero el azul de azules que venero
y ama mi corazón, puesto de hinojos,
es el zafiro azul de tu mirada,
cuando azulmente besas..., con tus ojos.
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QUIERO SER INMORTAL

Un amor como el tuyo sé que no lo merezco
pero tanto te adoro que ni a Dios obedezco,
no me importa el gente ni importa la destino
y no tengo más leyes que seguir tu camino.
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En la esfera del tiempo era un ave sin nido
de no haberte encontrado caminaba al olvido,
tus caricias forjaron pasional sentimiento
y el milagro de un beso conmovió al pensamiento.
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Yo no tengo la culpa y que nadie se asombre
de alumbrar mi camino con el sol de tu nombre,
porque tú eres el mundo que yo siempre he soñado
y hasta ignoro si amarte es virtud o es pecado.
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Si me agobian las penas eres flor de ternura
tienes una sonrisa para cada amargura,
mi dolor sin distancia lo borra tu mirada
sólo existo si escucho tu voz enamorada.
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Para el último instante hacia la eternidad
te ruego que me entregues a la inmortalidad...,
una lágrima tuya me dará la razón:
!Quiero se inmortal!..., pero en tu corazón.
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Derechos Reservados
Manuel S. Leyva Martínez

POEMAS LEÍDOS EN EL SIMPOSIO SOMOS LATINO-AMERICANOS POR SILVIA AIDA CATALÁN

REALIZADO EN PURO-POLO UNIVERSITARIO DE RIO DAS OSTRAS

COORDINADOR: PROF. DR. LATUF ISAÍAS MUCCI

PRODUCCIÓN: ALUMNOS DE 5º AÑO.

abril 23, 2008

POESÍA DE DURANGO, MÉXICO - E. ANTONIO TORRES GLEZ

Portada: “El Juglar” óleo sobre madera, de Rosalía Salazar Romero

POEMARIO GUITARRA MUJER / CANTO

AUTOR: E. ANTONIO TORRES GLEZ

PREFACIO: MARÍA EUGENIA CASEIRO

PREFACIO

“Un canto para su boca...

dale guitarra

que la provoca”

E. Antonio Torres Glez.

Brevísima introducción que nos conecta con los arpegios de su guitarra interior,

latentes en el concierto de su poesía, estos versos de Antonio Torres.

Con ellos quiero presentarles una selección de sus textos, todos ellos muy representativos

de la exquisita sensibilidad del autor, de la armonía y el balance presentes en toda su obra.

Antonio, amante del amor, alma traslúcida en todos los aspectos de su proceder,

ejemplifica el eterno caballero, el perfecto hacedor y el hombre de sueños que

no teme nunca el fin de lo amado, de lo amable, de lo inconmensurable del amor

que reparte en todo lo que toca. Por eso, nadie como él puede presentarnos

el mejor elogio de su obra: sus poemas, que hablan en sí mismos, que cantan,

música viva al compás del grandioso corazón del bardo, todo lo que un lector exigente

puede y debe esperar.

Quiero cantar de gusto

aunque la luna me mire triste

y vengan las cigarras con sus violines

de viento negro, desde que fuiste

sólo una lágrima en el papel

La laboriosidad poética de Antonio no conoce límite, en su estilo tan particular

se entrelazan estados del espíritu que emanan desde sus dominios de la esencia del amor.

La madurez y la belleza de su lírica, no dejan lugar a dudas de una mirada siempre en busca

de la perfección, de la nitidez en el escenario que recrean sus versos, y que poseen ese

particular embrujo que nos hace quedarnos dulcemente atados a su voz.

Es tiempo de morir en los ocasos

como gotas prendadas de una rosa

en el gemir nocturno de los barcos

y luego nos dice:

Guitarra que de noche me consumes

en un lánguido canto de recuerdos.

Su afectividad y sus anhelos explayan ese estado que le confiere su espíritu nostálgico

y que lo asiste a la hora de crear. La nostalgia y el anhelo polarizan su discurso pleno de

sentir, de dulce añoranza, de inquietud que rebasa la naturaleza misma de su entorno y

desemboca en aspectos muy íntimos de su universo creado a base de palabras.

en el dintel sin alma

de la puerta cerrada

recién pintada de padecer.

Canta su amor al propio amor y lo hace amando, involucrándose en la esencia misma

de cada vocablo, en los espacios que desentraña su especial manera de llegar al corazón,

de dar vuelo a la imaginación de quien le busca en la lectura.

Pásame la guitarra para tocarle

todo su ser

hasta quedar dormido

con el latido que le arranqué

en arpegios de luna

cuando desnuda la dibujé.

El otoño, siempre presente en su obra, es el espectro del amor irrealizable que le persigue,

y él se deja llevar por este tiempo de cadencias y colores para sublimar la imagen de aquellas

ilusiones que parecen marchitarse, no obstante, abren paso a la esperanza, a un nuevo ideal

que ronda en el aire envuelto en la tibia y esmerada caricia de su voz.

Te di mi corazón en el otoño

en el revuelo de hojas amarillas

El cuerpo de la mujer, sus senos, sus cabellos es un paisaje constante en la búsqueda poética

de este hombre que ama a la mujer como magnitud, en cada una y “todas” que es la misma.

Lenguaje dedicado a la mujer: emoción, pasión, reconocimiento pleno a toda mujer,

a la mujer, a su mujer, a quien lleva a todas partes como su bandera y su escudo en lo alto

de la grandeza conque vuelca, en ese ideal femenino, la nobleza y la dignidad de su propio ser,

y que además abarca el arte de la seducción hasta convertirlo en grafías, en color, en sabor,

en un nuevo idioma, tan preciado como la inefable magnitud de la inmortalidad.

cuando estoy en el viento de sus ayes

es de tal sencillez mi tipo de mujer

que no la puedo ver

pues si la miro

no puedo imaginar

sus senos de panal

su piel de trigo...

O cuando nos dice:

Cómo lavar mis culpas y presagios

cómo besar tus senos y tu boca

cómo... si tu pasión se oculta loca

en el dintel del sol sin mi sonrisa.

En el quehacer poético de Antonio encontramos hecha melodía y balanza,

las inquietudes, las emociones, las esperanzas y la entrega total del hombre

que camina con pasos de rapsoda buscando el extracto de su ser para brindárnoslo

en una copa de aciertos.

Toma esta rosa, la corté del cuadro

que cuelga de la noche,

pared de lluvia y madrugada,

Por último, y con pesar de no poder, en el breve espacio de un preámbulo,

resumir la obra de Antonio Torres, deseo destacar que leerle es participar de un gran

despliegue de matices, del surgidero de vocablos en que se expanden sus imágenes con

especial habilidad. De una gran fiesta poética que utiliza todos los recursos de su fértil

espiritualidad para devenir en insuperables metáforas plenas de sentimiento y dotadas

de vida propia.

Los dejo en la grata compañía de este libro, GUITARRA, MUJER Y CANTO,

y a su autor, el conducirles con la gentileza y la elegancia que lo acreditan,

por los acordes de su melodiosa voz.

Maria Eugenia Caseiro

SI LA TUVIERA

Si la tuviera,entre las uvas, el licor ó mi silencio

la llevaría con suavidad hasta el comienzo

en este corazón, si la tuviera...y con los labios,

desandaría su sendero hasta los muslos,

sin detenerme a meditar

en los segundosque su latido tropezó en mi corazón.

Y con un sueño,

unas sandalias y una falda le tejiera

como una red que su silueta traspusiera

para vestirla muy despacio en mi pasión.

Si la tuviera, con la mirada solamente le diría

que sus quimeras se adormecen en mis días

mientras su cuerpo se estremece en el sillón.

Ay, compañera,

de las nocturnas ilusiones que me incitan,

desde las húmedas jornadas que levitan

en ese cuerpo que se esfuma con el sol.

Si la tuviera,

tal vez la noche nos llevara silenciosa

en el murmullo de la lluvia y de la rosa

hasta la mágica locura del amor.